Hace un par de semanas recibí la llamada de la adminsitradora de un edificio con tres puertas. Una instalada por nuestra empresa y las otras dos por una persona que trabaja por su cuenta. La señora me reclamaba que acudíamos al atender los reportes al día siguiente, mientras que la otra persona solamente tardaba tres horas en llegar. Por supuesto prefería el servicio más rápido.
Una semana después recibí de nuevo una llamada, lo cual me extrañó, pues consideraba un cliente perdido. La persona que le daba servicio había encontrado una chamba en Oaxaca que lo mantendría ocupado al menos tres meses. Como no contaba con una infraestructura de servicio, no había quien atendiera los clientes.
En Puertas Automáticas Grossmann no hacemos falsas promesas. No tenemos servicio las 24 horas (compruebe en una noche de insomnio si le contestan el teléfono) ni llegamos corriendo. Simplemente tenemos dos secretarias, seis lineas telefónicas y 10 técnicos que diariamente se desplazan por todo el Valle de México dando servicio a nuestras instalaciones.